26/10/2018 | PATOLOGÍAS

El papel del endocrino es clave para decidir el tratamiento de los carcinomas de tiroides

A pesar de su alta prevalencia, los especialistas aseguran que el pronóstico de estos tumores es excelente

Alrededor del 30 por ciento del total de tumores tiroideos que se diagnostican cada año son microcarcinomas de tiroides de bajo riesgo. A pesar de su alta prevalencia, “debido a su pequeño tamaño (una media de dos centímetros) y a sus características anatomopatológicas tienen un pronóstico excelente”, afirma el doctor Juan Carlos Galofré, coordinador del Área de Conocimiento de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). En principio, teniendo en cuenta que las generalizaciones se deben tomar con enorme cautela, un carcinoma diferenciado de tiroides que mida menos de cuatro centímetros en una mujer menor de 55 años se debe considerar que tiene muchas posibilidades de ser un carcinoma de bajo riesgo”, detalla.

El especialista modera una sesión sobre carcinoma de tiroides de bajo riesgo en el marco de la reunión ‘Controversias en Endocrinología y Nutrición’, organizada por la SEEN y que congrega a más de 1.000 participantes en el Hotel Eurobuiling de Madrid los días 25, 26 y 27 de octubre. “Una alta proporción de los carcinomas diferenciados de tiroides que diagnosticamos son de bajo riesgo. El reto fundamental a la hora de detectarlos es descubrir, entre los nódulos tiroideos que el citólogo identifica como malignos, cuáles son los que van a resultar agresivos con capacidad para generar metástasis y cuáles no evolucionarán”, indica Juan Carlos Galofré.

Este desafío es común en Oncología, ya que se dan situaciones similares en cáncer de próstata y en cáncer de mama. “Seguramente, tendremos que recurrir a marcadores moleculares, pero por ahora no se ha identificado claramente qué mutación (o qué combinación de ellas) es la que transforma un cáncer indolente en agresivo. En este escenario, probablemente, también tengan un notable papel las características moleculares del tejido sano sobre el que se asienta el tumor”, explica el endocrino.

Controversias sobre el tratamiento más adecuado

Según el especialista, las opciones de tratamiento de los carcinomas de tiroides de bajo riesgo están muy abiertas: “Hay autores que postulan no hacer nada con los microcarcinomas (inferiores a un centímetro) y solo tratar aquellos cánceres que crecen. Otra línea de expertos aconseja tratar únicamente con lobectomía (hemitiroidectomía) a los pacientes con cánceres menores de cuatro centímetros, en lugar de llevar a cabo una tiroidectomía total, ya que esto es lo que recomiendan las últimas guías de la American Thyroid Association (ATA)”. Respecto a esto último, Juan Carlos Galofré comenta que, en nuestro país, “nos atrevemos poco a ser más conservadores (realizar lobectomías en lugar de tiroidectomías totales con más frecuencia o, simplemente, llevar a cabo una vigilancia activa de pequeños carcinomas papilares), aunque eso suponga un sobretratamiento”.

En definitiva, “hay muchas áreas grises con bordes borrosos, donde no existe evidencia clara sobre cuál es el modo más adecuado de actuar”, reconoce. Por ello, el coordinador del Área de Conocimiento de Tiroides de la SEEN destaca la importancia de que estos pacientes sean evaluados conjuntamente por un equipo multidisciplinar y de realizar un buen estudio preoperatorio que incluya una completa evaluación ecográfica. En este sentido, Juan Carlos Galofré señala que el endocrinólogo es “el director de orquesta” en el abordaje del carcinoma de tiroides de bajo riesgo: “Debe coordinar a los demás especialistas y es el interlocutor principal con el paciente y sus familias. El endocrinólogo tiene menor sesgo que otros especialistas, ya que, por ejemplo, el cirujano, generalmente, tendrá tendencia a operar, mientras que el médico nuclear verá con mayor facilidad las ventajas de administrar radioyodo”.

Medicina de precisión contra las dificultades de los tumores neuroendocrinos

Los tumores neuroendocrinos (TNE) del sistema digestivo comprenden los tumores procedentes de células endocrinas presentes en el tracto gastrointestinal y el páncreas (TNE-GEP), así como en otras localizaciones extrapancreáticas. Durante la reunión ‘Controversias en Endocrinología y Nutrición’ de la SEEN se abordan las dificultades a la hora de diagnosticarlos y de predecir su comportamiento. “Son tumores heterogéneos en múltiples aspectos: pueden variar a nivel de localización, origen, crecimiento, actividad funcional o, incluso, en la presencia o ausencia de metástasis al diagnóstico de la enfermedad”, detalla Justo P. Castaño, investigador en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba y catedrático de Biología Celular de la Universidad de Córdoba.

Gracias a la aparición de nuevas tecnologías, comienzan a proponerse métodos de clasificación basados en la presencia de múltiples marcadores moleculares circulantes en sangre. Además, a través de técnicas de análisis de grandes volúmenes de datos, se buscan patrones que permitan clasificar a los pacientes y ya hay publicaciones que sugieren un impacto en el ámbito de la Medicina de precisión, como marcadores de diagnóstico, de tratamiento y pronóstico”, explica el doctor Miguel Sampedro, endocrinólogo del Hospital de la Princesa de Madrid. Asimismo, en esta cita científica “se apuntan diversas mejoras en la imagen funcional de estos tumores y resultados novedosos de tratamiento para el control de los síntomas, como el telostritat, y se está comenzando a utilizar una novedosa técnica de teragnosis mediante la aplicación de radiofármacos dirigidos para el tratamiento del tumor con excelentes resultados”, añade el especialista.

Para más información:

Programa

#controversiasSEEN18

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Fuente: Berbés Asociados

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Enfermedades:
Cáncer de tiroides

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