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El 40% de pacientes con AR no responde al tratamiento con moduladores clásicos |
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| En torno al 40% de pacientes con artritis reumatoide no responde al tratamiento con fármacos moduladores clásicos, y es en este grupo en el que se debe optar por los medicamentos biológicos, según ha puesto de manifiesto el Dr. Alejandro Balsa, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, durante el Congreso EULAR (Liga Europea contra las enfermedades Reumáticas) 2011, que se ha celebrado del 25 al 28 de mayo en Londres (Reino Unido). En opinión del experto, “hoy en día, los biológicos son los fármacos más eficaces en las manifestaciones clínicas, en calidad de vida, etc., pero también tienen sus limitaciones ya que no todos los pacientes que los toman mejoran. La mitad de los enfermos tiene mejorías insuficientes y los medicamentos de este tipo pueden provocar algún problema de tolerabilidad a largo plazo, así como de seguridad y de costo”. Por eso, ha añadido, más que decir que son el tratamiento de primera línea, se deben reservar para aquellos pacientes en los que el tratamiento clásico no es eficaz. “El metotrexato –el tratamiento convencional por excelencia para los afectados con AR- a dosis altas y una escalada rápida es eficaz hasta en un 30-40% de pacientes, es decir, prescribir más fármacos de entrada puede significar un sobretratamiento para un porcentaje significativo de pacientes”, ha constatado el reumatólogo. En esta línea, ha explicado, “incluso ya se empieza a contar con algunos factores que ayudan a predecir si el metotrexato va a ser o no eficaz. Entre ellos, cabe destacar el hecho de que el paciente sea mujer, que la enfermedad empiece pronto o que sea muy activa, o que se trate de un paciente fumador (está relacionado con el consumo y número de cigarros). Estos datos pueden ofrecer con cierta garantía si el tratamiento va a ser o no eficaz. Además, si a esta terapia convencional se le asocia otro tratamiento clásico, se estima que en torno a otro 15% de enfermos podrían mejorar. En el resto de pacientes, en torno al 40%, la duda es si pasar otro escalón entre los fármacos clásicos –lo que se denomina triple terapia- o empezar con el tratamiento biológico. En este sentido, “hay controversia entre los expertos. Todavía no hay una respuesta totalmente clara, puesto que hay estudios científicos a favor por ambas partes; mientras que en cuanto a los efectos de estas dos opciones terapéuticas no hay diferencias excesivamente grandes”, ha precisado. Nuevas moléculas y estrategias de tratamiento Por otra parte, el doctor Balsa destacó en su ponencia que “en la actualidad hay un desarrollo importante de nuevas moléculas dentro del grupo de inhibidores de las vías de señalización intracelular, sobre todo las proteín-quinasas y que pueden jugar un papel muy importante frente a la artritis reumatoide. En concreto, hay dos fármacos (clásicos) que están en fase de desarrollo clínico muy avanzado y que probablemente en 2 ó 3 años estén disponibles en el mercado. Se trata de los inhibidores de la SYK quinasa e inhibidores de la JAK quinasa”. Respecto a las nuevas estrategias de tratamiento, el especialista ha asegurado que se tiende a un control más estrecho del paciente, lo que implica una mayor frecuencia de las consultas para poder actuar mejor frente a la enfermedad. Asimismo es importante el tratamiento guiado a un objetivo: conseguir remisión o baja actividad de la enfermedad.“Si se combinan los medicamentos clásicos bien usados, con el potencial que nos va a dar la llegada de las nuevas moléculas en desarrollo, junto con las innovadoras estrategias de tratamiento, van a significar un avance muy importante en este ámbito de la Reumatología. Y ya se está empezando a llevar a cabo esta estrategia en los tratamientos”, ha concluido el Dr. Balsa. La artritis reumatoide La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que causa la inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes. En España afecta a más de 250.000 personas y se da mayoritariamente en la población femenina, con su mayor pico de incidencia en las mujeres entre 35 a 55 años. Además, se estima que cada año se producen 20.000 nuevos casos. Esta afección provoca dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de la movilidad articular, afectando especialmente a las articulaciones más móviles como las de las manos y los pies, así como a muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas. La inflamación mantenida y no controlada puede acabar dañando los huesos, ligamentos y tendones que hay alrededor de la articulación, lo que conduce a una deformidad progresiva; así como a la pérdida de la capacidad para realizar las tareas de la vida cotidiana y a un deterioro de la calidad y de la expectativa de vida. Muchas veces, la enfermedad se presenta de una forma insidiosa, con signos y síntomas clínicos poco evidentes y que, además, pueden ser enmascarados por medicaciones como antiinflamatorios y corticoides. El curso y la gravedad de la artritis reumatoide puede variar considerablemente de un paciente a otro, dependiendo de las características de la propia patología y de la precocidad del diagnóstico y tratamiento, de ahí la importancia de la rápida derivación del paciente al reumatólogo.
Fuente: McCann Healthcare |
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