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Las vacunas son herramientas preventivas seguras pero se debe potenciar más su uso |
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| “La vacunación está siendo víctima de su propio éxito. Las vacunas han dado tan buenos resultados que se subestiman las graves consecuencias de enfermedades ahora poco frecuentes, como la polio, el sarampión o la tos ferina, y en algunos casos se cuestionan sus beneficios”, explica el Dr. José María Bayas, responsable del Centro de Vacunación de Adultos del Hospital Clínic de Barcelona y presidente de la Asociación Española de Vacunología, en el marco del foro “Nuevas Necesidades, Nuevas Vacunas”, que se celebró la semana pasada en Cuenca. En este seminario se ha puesto de manifiesto el beneficio global de las vacunas y su valor como herramienta preventiva segura y efectiva de primer orden. Cada año las vacunas evitan seis millones de muertes, ahorran la pérdida de 400.000 años de vida y evitan 700.000 casos de discapacidad grave. Como explica el Dr. Bayas, “un uso más sistemático de las vacunas actuales evitaría la muerte de cuatro millones más de personas anualmente. En Europa los brotes recientes de enfermedades como sarampión y parotiditis (paperas) son resultado de la relajación en el uso de vacunas”. Estamos viviendo una nueva era en la vacunación. Los retos principales de la vacunología en la actualidad son inducir respuestas inmunes más potentes y más duraderas, así como poder producir mayor cantidad de vacunas con menos cantidad de antígeno para poder atender la demanda mundial. Desde 2005 se están desarrollando vacunas para cerca de 30 enfermedades que ofrecen oportunidades de prevención nunca imaginadas. Sin embargo, la investigación en vacunas en la actualidad tiene que afrontar dificultades aún mayores a las que tuvo el desarrollo de anteriores generaciones de vacunas, por lo que requiere mayor especialización y una tecnología más compleja. Los medicamentos con mejor relación beneficio-riesgo Por su parte, la doctora Pilar Diego, gerente de Farmacovigilancia del Departamento Médico de GlaxoSmithKline (GSK), ha explicado por qué las vacunas son los medicamentos con mejor perfil beneficio-riesgo. “Partiendo del hecho de que cualquier fármaco, por el mero hecho de serlo y tener un determinado mecanismo de acción, puede producir alguna reacción adversa, tal y como se describe en su prospecto y en su ficha técnica, las vacunas se caracterizan por administrarse a millones de personas en su mayoría sanas y especialmente en niños, por lo que el nivel de seguridad que ofrecen y se les exige es máximo”, señaló la experta. Citando un ejemplo reciente, una de las nuevas vacunas frente a cáncer de cérvix cuando se comercializó contaba con datos de seguridad de estudios clínicos basados en la administración de más de 45.000 dosis. A esto se une la vigilancia poscomercialización que indica un riesgo-beneficio favorable después de más de 15 millones de la vacuna distribuidas. La seguridad y la eficacia de las vacunas son exhaustivamente estudiadas no sólo durante la fase de ensayos clínicos previa a su autorización, sino también tras su comercialización y a lo largo de todo su empleo posterior, a través de sistemas de farmacovigilancia que comparten bases de datos mundiales, en los que participan compañías fabricantes y autoridades sanitarias. Todos los casos sospechosos en las situaciones rutinarias de administración de las vacunas se documentan y estudian. No obstante, “el hecho de que un paciente o un profesional comunique una sospecha de reacción adversa a un determinado medicamento no significa que ésta lo sea realmente”, explica la Dra. Diego. Para realizar este exhaustivo seguimiento, en España tanto la Agencia Española del Medicamento como las propias comunidades autónomas cuentan con comités de expertos que se reúnen periódicamente para estudiar todas las notificaciones que se hayan producido. “La seguridad del medicamento importa a todos y muy especialmente a la industria farmacéutica”, afirma la Dra. Diego. Cuando la investigación detecta un problema de seguridad, se actualiza la ficha técnica del fármaco con esta información y en los casos en que se considere necesario el fármaco se retira del mercado. Según la experiencia personal de la experta, “la gran mayoría de las comunicaciones de los pacientes no tiene una relación causal con la administración del medicamento o se refieren a reacciones adversas ya descritas en el prospecto. Para la farmacovigilancia la verificación con el médico es fundamental, ya que es él quien conoce la historia clínica del paciente y eso permite concretar la posible asociación causal entre vacuna y acontecimiento adverso¨. Las vacunas no son sólo para niños La vacunación no termina en la infancia. La Dra. Pilar Arrazola, Jefe de Sección del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, destaca que “la prevención de la infección mediante la inmunización adecuada es un proceso que dura toda la vida. Los profesionales de la salud necesitan formarse en vacunas, para educar, promover y recomendar la vacunación en adultos”. La atención sanitaria a los adultos comprende no sólo la restauración de su salud cuando están enfermos, sino también la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, donde la vacunación juega un papel primordial. Sin embargo, existe una baja cobertura vacunal en los adultos y la Dra. Arrazola señala diversas causas como “la percepción limitada del riesgo de enfermedad, la vacunación selectiva de grupos de riesgo, los mitos sobre la seguridad y efectividad vacunal, la falta de recomendación vacunal por parte del médico, la “fobia” a las agujas y la falta de una estructura organizada”. En esta situación, la Dra. Arrazola destaca “el papel fundamental de los médicos en la comunicación de mensajes preventivos a sus pacientes y la necesidad de recomendaciones de vacunación claras (edad, factores de riesgo) para los adultos por parte de las autoridades sanitarias”. Nuevos modelos de viajeros En lo que a prevención de la salud del viajero se refiere, la Dra. Magdalena García, de la Unidad de Salud Internacional y Atención al Viajero del Hospital General Universitario de Valencia, explica, “los viajeros asumen una serie de riesgos implícitos en el propio viaje que no dependen de ellos, pero asumir un riesgo sanitario no tiene sentido si existen medidas preventivas eficaces”. A pesar del esfuerzo informativo realizado en los últimos años, el principal problema sigue siendo el desconocimiento y la falta de información. A esto se unen los nuevos modelos de viajero, como el que contrata sus billetes por internet y no tiene contacto con nadie que le pueda asesorar, o el viajero que de antemano no tiene clara su ruta e improvisa, lo que complica el consejo sanitario previo al viaje. Las vacunas son medicamentos biológicos que, en muchos casos, se producen de manera natural, con organismos vivos, por lo que es más difícil y lleva más tiempo producirlas con la misma regularidad que otros medicamentos. Por lo tanto, su desarrollo y producción tiene que cumplir con unas normativas legales específicas y exclusivas. Además, durante el proceso de producción de vacunas se incurre en pérdidas económicas considerables, lo que implica que el coste de producción de una vacuna sea considerablemente alto. Todo ello hace que la investigación y producción de vacunas suponga un compromiso y una inversión económica significativos. Se estima que la investigación y desarrollo de una vacuna lleva entre 10 y 20 años y tiene unos costes de 300 a 800 millones dólares. Por ejemplo, la investigación de la vacuna frente a la malaria, que se encuentra en fase III de desarrollo clínico, se inició hace más de 20 años. Las vacunas son importantes para la salud pública y son únicas porque pueden proteger incluso a los no vacunados. Esto es lo que se denomina “inmunidad de grupo”. El alto nivel de vacunación dentro de una comunidad reduce el riesgo de transmisión de la enfermedad y puede tener el beneficio de proteger incluso a las personas que no han sido o no han podido ser vacunadas. No hay duda de que es mejor prevenir que permitir un sufrimiento innecesario, financiar los costes de tratar enfermedades prevenibles con vacunación o sufrir las consecuencias del absentismo laboral o de la reducción de la productividad.
Fuente: Berbés Asociados |
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