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Los expertos se replantean las estrategias de investigación en terapia celular para la reparación cardiovascular |
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| Esta mañana se debate, en una sesión de “Controversia”, su posible traslación futura a la práctica diaria | ||
Madrid, 19 de octubre de 2007 - Dar un paso atrás para coger más impulso. Esta es la tendencia que se plantean seguir los expertos españoles involucrados en la investigación de la terapia celular dirigida a la reparación cardiovascular. La aplicación de células de médula ósea en pacientes con infarto ha sido analizada conjuntamente en un meta-análisis reciente, cuyos resultados parecen confirmar las hipótesis inicial y las primeras evidencias in vitro y en modelos de animales. Sin embargo, éste y otros estudios indican que esta estrategia de tratamiento precisa de un replanteamiento que involucre más investigación traslacional. En el marco del Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares 2007, que se celebra estos días en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, los doctores Francisco Fernández-Avilés y Antoni Bayés Genís discutirán hoy sobre la utilidad y la aplicabilidad clínica de la terapia celular de reparación cardiovascular, exponiendo argumentos a favor y en contra, respectivamente. Para el Dr. Fernández-Avilés, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, “los resultados del meta-análisis de casi 1000 pacientes publicado recientemente en Archives of Internal Medicine, por el grupo del profesor Roberto Bolli, indican que la aplicación de células de médula ósea en pacientes con infarto es segura y se acompaña de una mejor evolución cardiaca en comparación con la estrategia convencional, lo que justifica la realización de un ensayo clínico a gran escala en este escenario”. Sin embargo, como ha ocurrido tradicionalmente con todas las innovaciones, quedan muchas preguntas sin respuesta en éste y otros campos que exigen intensificar la investigación traslacional, estimulando la investigación en modelos animales y en estudio clínicos de fase II adicionales.)”. Sin embargo, para el Dr. Bayés Genís, jefe del Grupo de Regeneración Cardiaca del Hospital Sant Pau de Barcelona, “los resultados clínicos publicados hasta el momento son poco consistentes, contradictorios y escasamente relevantes desde un punto de vista clínico”. Partiendo de esta visión contrapuesta, sin duda es necesaria y útil esta mesa de “Controversia”, donde se analizarán las ventajas e inconvenientes de este concepto y de sus posibilidades futuras. De hecho, el Comité Científico del Congreso ha planteado la controversia con este fin, dándole un título muy provocador para estimular el debate, a pesar de que la mayor parte de los expertos asumen que este abordaje es simplemente una promesa que está muy lejos de tener aplicabilidad en la rutina clínica diaria. Bases teóricas y traslación clínica Aunque las primeras experiencias clínicas confirman la utilidad de la terapia celular, la forma en que debe aplicarse en estos u otros escenarios está todavía llena de dudas. Existen pruebas irrefutables de la capacidad de regeneración o de reparación miocárdica de varios tipos de células troncales (células embrionarias, células adultas procedentes de la grasa, de la médula ósea, del músculo esquelético, de las encías, etc) en diversos modelos in vitro e in vivo de experimentación preclínica. Y también es indiscutible que la aplicación de células progenitoras adultas en humanos con cardiopatías es factible y segura, con una relación riesgo-beneficio favorable. Pero, como reconoce el Dr. Fernández-Avilés, “en el escenario concreto del uso de células de médula ósea en el infarto, el análisis conjunto de todos los estudios confirma la absoluta seguridad del tratamiento con una relación riesgo-beneficio muy favorable, aportando datos que cumplen con toda las exigencias que plantea las autoridades sanitarias (FDA, EMEA) para poder comenzar con ensayos clínicos a gran escala. Desgraciadamente, se queja el Dr. Fernández-Avilés, la falta de interés comercial en este campo dificulta muchísimo la realización de estos estudios, lo que debe estimular su financiación por el sector público, siguiendo el ejemplo de otros países europeos, como Alemania y Gran Bretaña, donde se están destinado grandes sumas de dinero a la investigación clínica en este campo”. A juicio del Dr. Avilés la situación es distinta en oros campos distintos a infarto, en los que “debe realizarse mucha investigación traslacional resolviendo, en el laboratorio experimental y en estudios clínicos de fase II, la enorme cantidad de dudas que han planteado los primeros ensayos”. En estos otros escenarios está mucho más lejana la posibilidad de contar con estudios aleatorizados a gran escala. Para el Dr. Bayés Genís, “es evidente que en estos momentos no se puede afirmar que las células madre sean útiles en regeneración cardiaca, ya que no sabemos ni qué células utilizar, ni cuándo, ni cómo…Debemos regresar a la investigación básica y responder a estas cuestiones, y luego investigar con modelos animales que sean más semejantes al hombre, pasando del ratón al modelo porcino”. En su opinión, “la clave del éxito está, posiblemente, en la ingeniería tisular cardiaca, que está permitiendo crear tejidos cardiacos en el laboratorio”. En definitiva, en el mejor de los casos los expertos opinan que quedan como mínimo unos 5-10 años para poder establecer indicaciones de terapia celular de reparación cardiovascular en la práctica clínica diaria.
Fuente: Berbés Asociados |
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